martes, 25 de octubre de 2016

“La condición animal” de Valeria Correa Fiz

Un libro de relatos oscuros en los que la autora nos muestra el lado más salvaje del ser humano. 



En la solapa de La condición animal (Páginas de Espuma) se nos indica que el hecho de haber nacido cerca del río Paraná es la causa del humor socarrón y turbio de la autora. No sé si será verdad, pero sí que podemos darnos cuenta que debajo de todos los relatos subyace una capa de limo, de risas de ahogados, de delirio. Son cuentos, como indica su título, que muestran no sólo las más bajas pasiones del ser humano, sino también su cinismo en momentos que calificaríamos de “normales”.

El libro de relatos se divide bajo cuatro epígrafes que nombran los cuatro elementos y que, en cierta manera, sirven de hilo conductor que nos anticipa lo que vamos a encontrarnos como lectores. El primer relato de todos, Una casa en las afueras, abre el libro a lo grande. Es uno de mis favoritos y nos muestra cómo el lado más salvaje del ser humano está ahí mismo, a la vuelta de la esquina, y cómo (si se dan las circunstancias adecuadas) cada uno de nosotros podemos convertirnos en ídolos sedientos de sangte.

La vida interior de los probadores nos narra la historia de un hombre con una obsesión: la de las mujeres. Y para ello no vacilará en espiarlas en toda momento y en todo lugar. En cuanto a Las invasiones, una mujer que hace la manicura a sus clientes desgrana historias sobre sus antepasados en Japón.

Lo que queda en el aire cuenta la historia de dos niñas que encuentran un pájaro herido en mitad de un tórrido y aburrido verano en el pueblo. También es uno de mis favoritos. El mensajero y Aún a la intemperie son bastante más simbólicos que el resto del libro. Con ellos termina el capítulo dedicado al Aire.

Regreso a Villard tiene resonancias faulknerianas, y se desarrolla en un sur místico y lleno de fantasmas. Perros habla del amor animal y a veces trágico de los dueños por sus mascotas. Nostalgia de la morgue tal vez sea el más largo del libro y exhibe la relación entre un joven pintor, una drag queen y una enfermera, todos en el mismo hospital .Es un cuento muy clásico en cuanto a su planteamiento, pero con un tema muy original.

Deriva, Leviatán y Criaturas componen el capítulo del Agua. Y como indica este epígrafe, se trata de cuentos fluctuantes, llenos de emociones, llevados por las mareas. Sus personajes son atormentados y volubles, pero con una gran intuición.

Son cuentos extraños, llenos de aristas, que muestran personajes descarnados que vagan por sus páginas. Cuentos que incorporan elementos extraños y que dejan una sensación de melancolía. Pero en el fondo, uno se alegra de haberlos leídos, debido a su originalidad y valentía.


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