jueves, 11 de junio de 2015

"La Katana del Lamento" de Fubo Hayashi

Una historia de aventuras trepidantes, espadas malditas y malos entrañables. 





La Katana del Lamento (Las Aventuras de Tange Sazen I), publicado por Satori Ediciones, es un compendio de historias folletinescas que forman un todo. Todos los otoños, el Maestro Tessai convoca un concurso de lucha en el que participan sus alumnos. El premio consiste en recibir una de las dos espadas que custodia el Maestro. Pero este año, además, promete la mano de su hija. Sin embargo, nada saldrá como lo esperado a causa de la irrupción en el torneo de Tange Sazen, un samurái manco y tuerto que no conoce rival en la lucha y que además mantiene una actitud irónica y nihilista ante el mundo. 

Tras llevarse una de las katanas, el discípulo Eizaburo será el encargado de encontrarlas, ya que sobre ambas espadas pesa una maldición: no deben separarse o se buscarán, provocando en el camino la muerte de todos los que tengan alguna relación con ellas. 

En medio habrá amores despechados y no correspondidos, personajes que no son lo que parecen, equívocos, y sobre todo, aventuras a la vieja usanza, en un estilo trepidante que nos recuerda a las que se publicaban por entregas en los periódicos occidentales. 

Paradójicamente, la gente se identificó más con el enemigo manco que con el héroe, convirtiéndose así sus aventuras en todo un éxito de público. Como indica Jesús Palacios, en su fantástico epílogo, La katana del Lamento preludia el cine chambara, llamado así por la onomatopeya que representa el ruido de las espadas al chocar entre sí. De todas estas aventuras nacería el cine de aventuras japonesas más clásico, aquel en el que los protagonistas se abren paso a espadazos y con piruetas imposible, que todavía contemplamos en occidente con una mezcla de sorpresa y condescendencia. 

Al igual que otros productos culturales japoneses, este cine tiene unas raíces más hondas. Desgraciadamente, su autor no pudo disfrutar el éxito que le brindó esta serie de aventuras ya que falleció muy joven, como viene siendo habitual en los autores japoneses que triunfan.
Es un libro que nos mantendrá en vilo y con el que disfrutaremos como lo hacíamos de adolescentes con las aventuras de Alejandro Dumas o de Dupin, siguiendo las cuitas de este samurái mientras las espadas quieren saciar su sed de sangre. Y de paso conoceremos a uno de los iconos culturales más famosos de Japón.

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