miércoles, 15 de abril de 2015

“Cicatriz” de Sara Mesa

La escritora madrileña desgrana en esta novela las relaciones a distancia y cómo pueden envenenar nuestra vida. 



Sonia se aburre en el trabajo y comienza a conectarse a Internet, leyendo foros y entrando en chats literarios en los que puede hablar de libros y autores. En uno de esos chats conoce a Knut, un curioso personaje que se dedica a robar en grandes almacenes. Al principio, él se ofrece a robar para ella los libros que le pida. De esta forma comienza una extraña relación en la que ambas partes se cimentan sobre un acuerdo: ella lee los libros y después los comentan en correos electrónicos interminables en los que Knut le exige un grado de atención mayor. Poco a poco comienza a enviarla otros regalos, como cremas caras, lencería fina y perfumes. Pero sobre todo, libros, en unos envíos gigantescos que comienzan a agobiar a Sonia. Aunque le cuente su vida y sus problemas a Knut y sea la persona que mejor la conoce, este comienza a exigirle un nivel cada vez mayor de compromiso con la literatura. Un nivel que Sonia no sabe si podrá alcanzar.

Hoy en día resulta normal encender el ordenador, conectarnos a Internet, entrar en nuestras redes sociales e intercambiar mensajes y comentarios con nuestros contactos, sin reparar en que a muchos de ellos ni siquiera les conocemos en persona. Los chats son otra forma de conocer gente que comparte nuestras mismas aficiones y estímulos. Se produce entonces una paradoja a la que casi muchos de los habitantes de este mundo se enfrentan, como es el hecho de que muchas veces, nuestros mejores amigos no son seres tangibles con los que podamos quedar y tomar un café mientras les contamos nuestros problemas, sino personas que están, al igual que nosotros, detrás de una pantalla de ordenador a cientos de kilómetros de distancia. 

Estas relaciones suelen ser inocuas e incluso banales. Pero ¿qué ocurre cuando una de estas relaciones se envenena con la realidad y amenaza con entrar en nuestro mundo poniéndolo patas arriba? ¿Qué pasa cuando una persona, a la que ni siquiera hemos visto nos exige más y más y sabe más de nosotros que la gente que nos rodea? Este es el punto de partida que escoge Sara Mesa para reflexionar sobre la comunicación en la era de Internet y las nuevas tecnologías. Es un análisis de la esquizofrenia que puede llegar a sufrir una persona que tiene una doble vida: una real y otra que esconde en Internet. Porque Knut, pese a toda su exhaustividad y las ganas de controlar la vida de Sonia, sigue fiel a sí mismo, manteniendo la misma identidad y el mismo comportamiento dentro y fuera de la Red.
Es una novela también sobre el relativismo moral que suponen los hurtos en los grandes almacenes. De cómo algo que muchas personas justifican diciendo que ya cuentan con esas pérdidas producidas por los robos puede erigirse en un modo de vida. Y es que Knut no sólo roba para darle a Sonia los libros que ella le pide, sino que lo ha convertido en una forma de vida y en un modo de luchar contra un sistema burgués demasiado reglamentado. 

Se trata de una novela que reflexiona, en cierto modo, sobre la soledad que se experimenta al otro lado de un teclado, lo que lleva a que cada día, cientos de personas anónimas le confiesen a otras personas a las que ni siquiera conocen, sus secretos más íntimos, o que intercambien fotografías con gente a la que nunca en su vida conocerán en persona. Es un fenómeno relativamente nuevo, pero no exento de riesgos y sobre todo, del que deberíamos tener cierto miedo. La cicatriz a la que hace referencia el título es una metáfora muy adecuada de la intimidad que podemos llegar a enseñar.



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