martes, 4 de octubre de 2016

“La mirada perversa” de Edogawa Rampo

El rey japonés del terror más perverso y bizarro nos trae un libro de relatos de temática malsana y enfermiza.





La mirada perversa (Satori Ediciones) no es la primera obra que conocemos en España del escritor nipón. Hace unos meses pudimos disfrutar (si esa es la palabra adecuada, dada su temática) de El misterio de la Isla Panorama. En ella, se pueden observar las constantes que Rampo desarrollará durante un gran periodo de su obra: la temática fosca, el terror malsano o las ideas dignas del mismísimo Edgar Allan Poe, del que se confesó admirador.

En cuanto a La mirada perversa, se trata de un conjunto de relatos que pone de manifiesto lo peor del ser humano. El que pasea por el revés del techo es un trasunto de La Ventana Indiscreta. Se trata de un cuento en el que un hombre descubre que desde su habitación de la casa de huéspedes, puede acceder al tejado de la vivienda y observar a sus vecinos sin que ellos se den cuenta, poniendo de manifiesto sus miserias y sus debilidades.
Pulgarcito baila también nos recuerda a otro hito cinematográfico, como es Freak: La Parada de los monstruos. En este relato, también se hace hincapié en lo malsano, en este caso en las deformidades físicas del protagonista, que sin embargo, es capaz de convencer a la bella del circo para realizar con ella un truco de magia.
En cuanto a El Infierno de los Espejos recuerda un poco en cuanto a la temática a la ya citada novela sobre la Isla Panorama. Un millonario obsesionado por la óptica y la reflexión de la luz, lleva sus experimentos demasiado lejos. Maldad y dinero no conjugan muy bien, como hemos visto en otras obras del autor.
Un amor inhumano está narrado desde el punto de vista de una mujer, quien ve cómo todas las noches su esposo se ausenta del lecho con aviesas intenciones. De nuevo, la realidad no es lo que parece.
La oruga es quizá el relato más asqueroso del libro. Una mujer descubre que el despojo de carne en que se ha convertido su esposo levanta sus más bajos instintos. El halo malsano que rodea el libro se hace especialmente brillante aquí. No apto para todos los estómagos.
El hombre que viaja con un cuadro en relieve también puede recordar al cine, en este caso a Barton Fink de los hermanos Coen. El narrador coincide con un desconocido en un tren y le cuenta la historia del extraño cuadro que porta siempre consigo.
Se trata, por tanto, de un conjunto enfermizo y desasosegante. Cuenta con un epílogo obra de Daniel Aguilar en el que se nos obliga a reflexionar sobre su lectura y nos brinda claves biográficas de este notable escritor japonés.
En todo caso, si te gusta el terror más bizarro, al estilo Poe, pero con unas gotas de Cronenberg, este libro te encantará.


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