viernes, 24 de julio de 2015

“Nunca te Fíes de un Policía que Suda” de Antonio Gómez Rufo

El autor madrileño se alza con el III Pre,io Valencia de Novela Negra con esta obra de intriga ambientada en la II República Española. 




Corre el año 1935 en España. La Duda, un pueblo fronterizo entre Badajoz y Portugal, ha viso cómo las presiones burocráticas lo dividen por la mitad y se adjudica una parte del pueblo a cada país. En medio de estas tensiones, aparece el cuerpo de una joven asesinada llamada Lupe. Su novio portugués es detenido y encerrado sin presunción de inocencia. Portugal protesta porque se está reteniendo ilegalmente a un ciudadano de su nación. Y el alcalde de La Duda no da su brazo a torcer. La situación se va poniendo cada vez más tensa, por lo que el mando de la República Española decide enviar al inspector Salcedo a investigar el caso.

Salcedo, que también tiene sus propios fantasmas, se agenciará la ayuda de un chaval del pueblo para intentar descubrir a contrarreloj quién es el asesino de la muchacha, en medio de un clima enrarecido por las presiones sobre la República que ya auguraban una Guerra Civil y por la dictadura de Salazar.

Esta no es la primera novela de crímenes de Antonio Gómez Rufo, un escritor con una sólida carrera literaria que ha merecido gran cantidad de menciones y premios. En concreto, este libro me ha recordado bastante a otro suyo llamado la Abadía del Crimen, en el que se investiga un asesinato en el interior de un convento. Del mismo modo que en dicho libro es notable el personaje de la monja que investiga el caso (y que posee una inteligencia adelantada a su época), aquí destaca el personaje de Lucio, un chaval del pueblo que no sabe apenas leer ni escribir, pero capaz de deducir los más intrincados enigmas.

Otro de los hallazgos del libro es la claustrofobia que impregna sus páginas y que nos transmite perfectamente esa sensación de canícula del pueblo extremeño, en el que el calor del mes de julio no da tregua a sus gentes ni tampoco al inspector Salcedo. Las moscas, el sudor y la incomodidad harán mella en la paciencia de este investigador, que también tendrá que enfrentarse a sus fantasmas personales aparte de intentar resolver a contrarreloj un caso bastante delicado para el gobierno de la República.

Se trata por tanto de una lectura interesante, que engancha al lector y no lo suelta mientras lo traslada a la España rural y empobrecida del año 1935 y a una Portugal fronteriza a la que por desgracia, tampoco le iba mucho mejor.


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