lunes, 2 de febrero de 2015

"El Océano al Final del Camino" de Neil Gaiman

El autor inglés narra en esta novela corta un viaje de regreso a los temores de la infancia.











 Un adulto regresa a su pueblo natal para acudir a un entierro. De paso, acude también a la última casa de la carretera, detrás de la cual hay una charca. O un océano, como le gustaba decir a Lettie, la niña que vivía allí y con la que compartió una de las aventuras más extrañas de su infancia.
Sentado al lado de la charca, el protagonista se embarcará en una aventura de recuerdos que le llevará a su propia infancia y a los miedos que la poblaron, en la que aparecen seres de pesadilla y también la posibilidad de redimirse.
Los lectores de Neil Gaiman saben que al inglés le gusta jugar con los sabores más arraigados de la tradición, rescatando hadas, dioses, brujas o criaturas malvadas. Enfocado hacia su público más joven, El Océano al Final del Camino es, no obstante, un libro que deleitará también a sus lectores más adultos.
El protagonista vive con sus padres, su hermana y su gato en una gran casa. Como la familia necesita dinero, decide alquilar uno de los cuartos. Por la vivienda pasarán personajes variopintos, como el minero o una institutriz cuya severidad roza lo maligno. En este periplo vital no faltarán las aventuras de corte sobrenatural que el niño vivirá con Lettie, una niña que lleva mucho tiempo teniendo once años y que vive con su madre y con su abuela en una granja. Pero a Lettie le gusta contar que vinieron del mar hace mucho tiempo y que la charca de al lado de su casa es en realidad un océano. El protagonista no sabe si será verdad, pero sí sabe que cogiendo la mano de Lettie nada malo puede ocurrirle, aunque el cielo se vuelva amarillo y los gatos crezcan como plantas.
Neil Gaiman logra cautivarnos de nuevo con su estilo lacónico, triste y profundamente poético, en el que reflexiona sobre los miedos de nuestra infancia y nos plantea si tal vez crecer sea el viaje más peligroso de todos.

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