jueves, 27 de marzo de 2014

“El Gran Espejo de Amor entre Hombres” de Ihara Saikaku


El Gran Espejo de Amor entre Hombres: Historias de samuráis e Historias de actores conforman una de las obras más importantes sobre el amor homosexual en Japón.





Ihara Saikaku, autor de ambos libros, comenzó su carrera literaria como poeta de la época Edo. Su facilidad para producir versos (llegó a participar en concursos poéticos de improvisación) y su extraordinaria capacidad lingüística, hizo que pronto se pasara a otros géneros como el relato corto.
En su obra El Gran Espejo de Amor entre Hombres (Satori Ediciones) analiza, como su título indica, las relaciones homosexuales que se dieron en todas las épocas de Japón, sobre todo aquellas que unían a un joven con alguien mayor. El fenómeno de la homosexualidad es algo complejo en Japón, porque se circunscribía a unos contextos concretos y a unos lugares precisos. Dejó de ser bien visto tras la llegada del cristianismo al archipiélago nipón.
Por un lado, el autor Ihara Saikaku estudia en el primer libro, Historias de samuráis, las relaciones homosexuales entre la casta guerrera de Japón. A pesar de que la homosexualidad no siempre había estado mal vista en el territorio nipón, sus implicaciones en el seno de una casta guerrera cargada de leyes, de órdenes y de códigos de honor, imprimía un carácter difícil a cierto tipo de relaciones, que la mayoría de las veces solían tener un desenlace desgraciado.
Por lo tanto, las obligaciones del honor y hacia un señor determinado podían arruinar la relación del samurái con otro hombre, quien se veía a veces impelido a cometer seppuku y a abandonar lo que se dio en llamar nanshoku o vía del amor viril.
Pero el mundo masculino de los samuráis no es el único entorno propicio a las relaciones homosexuales. Los llamados barrios del placer, que surgieron en las ciudades japonesas como un intento de tener más controlada la prostitución, amparaban todo tipo de citas clandestinas, a veces entre personas de un mismo sexo. Este hecho se vio favorecido por la proliferación del teatro, en el que los papeles de mujeres los hacían atractivos jóvenes. Esto suscitaba escándalos en ocasiones, ya que los hombres se peleaban por su favorito. Todas estas historias aparecen en el segundo de los libros, Historias de actores, de Ihara Saikaku, ambientado en las llamadas casas de té, donde se daban todo tipo de subterfugios y citas clandestinas.
Dos libros que conforman una unidad con gran belleza y un lenguaje que goza de una enorme expresividad y de una adjetivación sensorial y abundante. Historias que muchas veces son desgraciadas no por darse entre personas del mismo sexo, sino por la incapacidad para manifestar sus sentimientos.

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