martes, 4 de febrero de 2014

“La Casa de Hojas” de Mark Z. Danielewski

La que ya se considera la novela de terror revelación de la temporada fue escrita en realidad en el año 2000. Ha tardado trece años en llegar hasta nosotros a causa de las enormes dificultades en la traducción. Por fin, Pálido Fuego y Alpha Decay se han atrevido a sacar una de las novelas más originales del panorama literario internacional. 




La Casa de Hojas está compuesta por tres historias relacionadas entre sí. La primera de ellas nos habla de El Expediente Navidson, una suerte de película que parece una leyenda urbana y sobre la que los expertos no se ponen de acuerdo. El fotógrafo Will Navidson y su familia se mudan a una casa de Ash Tree Lane, intentando salvar su maltrecho matrimonio. Al poco tiempo de vivir ahí, hacen un descubrimiento inquietante, y es que la casa mide seis milímetros más por dentro que por fuera. Sin embargo, ese es sólo el principio. Ese espacio de nadie comenzará a agrandarse, dando lugar a un espacio inhabitado que se extiende bajo la casa. Will Navidson y un equipo de geólogos comienza a investigar mientras graba un documental. Y esa película se difunde (cómo no) a través de Internet.
La historia sobre el documental llega a manos de Zampanò, un anciano que comienza a analizar la película, el carácter de los personajes, el espacio ignoto que se extiende bajo sus pies. Sus apuntes sobre literatura, psicología del espacio e hipótesis llena un baúl. A su muerte, todos estos legajos van a parar a manos de Jonhhy Truant.
Esta es la tercera historia, la de Jonhhy Truant, yonki declarado que trabaja en un estudio de tatuajes y su amigo Lude. Sus peripecias por Los Ángeles y la lectura de los papeles del anciano pronto se convertirán en un descenso hacia su propio infierno.
Con un estilo que puede recordar a Borges o a Bolaño, Mark Z. Danielewski hace una extensa disertación sobre la casa y sus habitantes. El estilo es totalmente exhaustivo, y puede recordar en ocasiones a David Foster Wallace, a quien el autor llegó a conocer. En realidad, la primera y la tercera historia discurren juntas, ya que las vivencias de Truant son una nota a pie de página en la que intercala información de su propia y tormentosa vida. Todo esto, aderezado con textos en otros idiomas, páginas y páginas sobre arquitectura, collages, mapas, etc. Según nos acercamos al clímax de la obra, el texto deja de ser lineal para aparecer en diagonal, al revés, en forma de caligramas, e incluso en braille.
Alguno ya ha comparado esta novela con Moby Dick. Sin llegar a estos extremos, sí que se trata de una de las propuestas más originales de la literatura de terror actual. El texto está muy bien escrito y algunos pasajes consiguen ponerte el corazón en un puño, que eso, a día de hoy, es de agradecer.



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